Descubriendo una Biblioteca

Salvo la vista de un paisaje en plena naturaleza nada me produce más emoción que descubrir una nueva biblioteca, sobre todo si se trata de una biblioteca antigua con miles de volúmenes de incalculable valor. Me parece increíble saber que he pasado una y mil veces por delante de la puerta de este lugar sin saber que albergaba un tesoro.



Ayer D. Juan Carlos Aneíros Gallardo, Coronel de Infantería, y actual vocal de cultura del centro, tuvo la gentileza de invitarme y acompañarme en la visita a este emblemático lugar, en plena calle Gran Vía, concretamente en el Nº 13, donde se encuentra el Casino Militar de Madrid ó antiguo Ateneo Militar.

El edificio fue inaugurado por su Majestad el Rey D. Alfonso XII el 16 de Noviembre de 1916 y desde entonces se mantiene, con ligeras variaciones, como desde su creación, lo que sin duda es realmente admirable. Delante de la elevada puerta con sus cuarterones y cristales traslúcidos antiguos uno tiene la sensación, nada mas atravesar el umbral de esa puerta, de trasladarse a otra época y a otro lugar.



El edificio es de estilo modernista y fue proyectado por el arquitecto D. Eduardo Sánchez Eznarieaga. Hoy en día es la sede del Centro Cultural de los Ejércitos, una asociación privada sin ánimo de lucro, constituida con una finalidad lúdica para fomentar el conocimiento y el desarrollo cultural e intelectual. Fue creada para paliar las diferencias que habían surgido dentro del ejército, como un lugar de unión y de crecimiento profesional, que contribuyese en gran medida a la formación científica-militar de sus miembros. Puedes leer su interesante historia pinchando en el enlace de su página web.



Y hasta hoy siguen siendo fieles a esos principios de apoyo y difusión de la cultura por lo que desde hace años, en sus numerosas salas, se celebran actos culturales de diversa índole como conciertos, exposiciones, congresos y conferencias entre otros.

Fuimos recorriendo todas y cada una de las salas públicas del lugar, a cual más elegante y grandiosa, en las que uno percibe el paso del tiempo y descubre elementos que se han mantenido intactos, lo que es digno de mención. Sorprende que no hayan sucumbido a los envites mercantilistas y a las ofertas de los especuladores inmobiliarios que hubiesen sacado una buena rentabilidad del espacio, pero como me explica su director, aquí los valores son muy importantes, este edificio pertenece a los socios y ningún cheque en blanco puede cambiar eso, porque tienen una vocación de servicio a los demás y abren sus puertas con gusto a los que quieran formar parte de su asociación. Por lo que además de sus actividades culturales disponen de otros servicios como clases de esgrima, gimnasio, peluquería y restaurante (que está temporalmente cerrado por las actuales circunstancias). Y alquilan sus espacios para todo tipo de eventos como el popular Mercadillo del Gato que se celebra aquí en Navidad.



Después de quedar deslumbrada ante la magnitud de las salas y la excelente conservación de muchos de los elementos arquitectónicos y decorativos de este lugar, así como del mobiliario original, ascendimos por su preciosa escalera a la tercera planta donde me esperaba una de las bibliotecas más bonitas que he tenido el gusto de conocer. Sin duda era consciente de que estaba visitando un lugar histórico único, con carisma y personalidad propia.



Pero hablemos de su historia. El edifico se crea como «Ateneo Militar» en 1871 y desde el principio se especifica que la principal característica de este centro debía ser la formación cultural y , como base de ella, la lectura. Por ello se crea una biblioteca compuesta por una gran sala para la consulta y lectura de sus libros.



Los primeros fondos se consiguieron gracias a las donaciones de sus socios fundadores, así como por regalos de varios autores, a los que se sumaron los 400 volúmenes que fueron cedidos por el Ministerio de Fomento.

Inicialmente se ubicó en la calle del Príncipe, donde se realizó el primer catálogo del millar y medio de libros. Al poco tiempo se decide comprar una valiosa colección perteneciente al Coronel de Ingenieros S. Mariategui, compuesta por 1.800 libros de los siglos XV al XVIII, algunos de ellos manuscritos, que a día de hoy siguen siendo, por su gran valor y rareza, auténticas joyas de la Biblioteca.



A lo largo de los años se fueron adquiriendo numerosas colecciones privadas entre las que destacan 3.000 volúmenes científicos militares, de ingeniería y diversas ciencias, y una preciada colección de libros de matemáticas puras de los siglos XVI, XVII y XVIII, y bibliografía sobre todo tipo de inventos de artillería y armas portátiles. Hasta convertirse en lo que es hoy, una de las mejores y más completas bibliotecas de Europa en materias técnico-militares de carácter particular.



Pero además de libros sobre la especialidad militar, esta Biblioteca contiene una amplia sección de títulos de otras disciplinas y materias como arte, historia y literatura, que ya en 1892 alcanzaba el millar de volúmenes. En poco más de un año, en 1893, ya superaban los 11.000 volúmenes por lo que tuvieron que ampliar el lugar para poder dar cabida a su creciente librería, que finalmente fue trasladada en 1913 al edificio actual de la Gran Vía, cuando ya contaba con la suma de 20.000 unidades.





Y aquí es donde estriba verdaderamente el carisma de este lugar, en los pequeños detalles que hacen honor a su historia, como el de los puestos de lectura (como podemos ver en la imagen anterior), donde aún se puede ver la plumilla, el tintero y el secante para los manuscritos. Eso me traslada directamente a otra época y a una de mis aficiones, la caligrafía, y me imagino a alguien sentado en este mismo lugar concentrado en transcribir a mano algún texto de estos volúmenes, que atesoran conocimientos que se han recogido a lo largo de los siglos. Así que no puedo evitarlo, me emociono y siento que este lugar sigue vivo y me hace soñar. Podría imaginar mil y una historia entre estas paredes y vitrinas llenas de libros. Secretos, misterios, amistades, curiosidades, descubrimientos, aprendizajes, lecturas, silencios… y sobre todo luces y sombras, como las que en mi visita se colaban a través de los amplios ventanales, estos que presiden la estancia con sus antiguos cristales imperfectos. Luces que reflejan los primeros rayos del sol de esta mañana que iluminaba, justo antes del mediodía, la Gran Vía madrileña.



Y recorro visualmente todas y cada una de las estanterías y me siento abrumada por tanta belleza, mientras Amanda, la bibliotecaria, Doctora en Bellas Artes y buena conocedora del lugar, me cuenta mil y una historias sobre los libros, los grabados y documentos, los muebles, las salas, los socios… Incluso llega a contarme que la calefacción que se aprecia entre las dos filas de asientos en el suelo, debajo de la mesa, no se acciona, ni se regula, de ninguna de las formas posibles que enumero cuando ella me pregunta cuál creo yo que es la correcta. Yo solo pienso en que inicialmente sería de carbón, como en casa de mi abuela donde la caldera calentaba el agua que surtía de calor los radiadores de hierro, y efectivamente me confirma que al principio era así, y puesto que no encuentro la respuesta correcta a la pregunta decido rendirme. «Por satélite», me responde. Lógico, estoy en una institución creada por militares pioneros en avances técnicos, científicos y de ingeniería, ¿cómo no se me había ocurrido antes?», tiene todo la lógica. Pero yo sigo anclada en mis recuerdos del pasado, soñando y pensando que todo sigue siendo como antaño, analógico y manual. Y allí sigo un poco más, agotando los minutos que amablemente me ofrece ella para deleitarme con los objetos y libros que llenan este evocador y poético lugar.






Texto que hace referencia al Sitio de Breda que tan bien inmortalizó Velázquez en su cuadro la Rendición de Breda también conocido como Las Lanzas



Pero volvamos a la realidad. La Biblioteca se divide en 5 grandes salas con distintas funciones :

  1. MILITAR. Con 6.624 volúmenes en varios idiomas sobre materias científicas.
  2. GENERAL. De 23.376 volúmenes que posee dos amplias mesas para la lectura y consultas de investigación.
  3. CIRCULANTE. Con 4.132 libros, principalmente noveles, ensayos, historia y otras materias de humanidades.
  4. LA SALA ESPECIAL. Que consta de 1.327 ejemplares, algunos manuscritos de los siglos XIII, XIV y XV, entre los que figura un incunable de 1497.
  5. Dos Salas de lectura para los socios.

Incunable (uno de los primeros libro impresos en el siglo XV)


Así fue transcurriendo el tiempo de mi estancia. Y estas imágenes que ahora rememoro me trasladan una y otra vez a ese lugar. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, mi sensación cuando se abrieron las ventanas del balcón y me asomé desde lo alto a la majestuosa calle Gran Vía. Retornaron de golpe a mi mente esas inolvidables imágenes de principio del S.XX, que tantas veces he visto en postales y fotografías de la época.



Solo que ahora las imágenes son a color…, pero los edificios siguen luciendo como antaño, elegantes y majestuosos. Esto me hace valorar mucho la importancia de este lugar y de las personas que lo han mantenido intacto a lo largo del tiempo, y no solo por el espacio en sí, sino sobre todo, por la labor de apoyo a la cultura y de conservación de los libros. Un ejemplo a seguir, una institución que no se rinde y lucha por mantener sus valores intactos pero siempre acordes con el tiempo que nos ha tocado vivir.



(Texto e imágenes originales de Crazy Mary Librería)

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5 comentarios sobre “Descubriendo una Biblioteca

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